lunes, 27 de febrero de 2012

Las costuras del pantalón.

Hay palabras que sé que saldrán en algún momento, pero como todos, deseo aplazarlas. Las otras ventanas abiertas dicen todo el tiempo que eso no sirve de nada, que el aplazamiento prolonga y empeora la cosas, yo no lo creo.
Creo que más bien, aplazas un poco de tiempo de tranquilidad y de negación y en la línea de nuestro relato es lo que hace falta para hacer las cosas màs emocionantes... estar a la espera de lo que sabes que ocurrirá.

Son las palabras silenciosas las que hacen la diferencia, se convierten en actos ruidosos, escandalosos, ensordecedores, intolerables.

Y el día que escuché las palabras, no pude contenerlo. El acto escandaloso se había negado con las palabras y la densidad del momento me dejo paralizada, fue allí cuando tuve completa conciencia de las costuras blancas de mi pantalón. No podía moverme y no podía dejar de verlas, de ver su camino desde el muslo hasta el tobillo, muchas, miles de rayitas blancas que alguien cosió para que yo después, comprara este pantalón. Esa persona jamás se hubiera imaginado que les pondría tanta atención en este estado tan pinche denso, tan insportablemente pesado.

Y cada minuto que aplazé, se convirtió en una hora. El tiempo me jaló y me arrastró a las unidades más pequeñas de mi pantalón.

martes, 7 de febrero de 2012

Y sigue.....

"Mis recuerdos inician una lucha en mi mente con el fin de ganar posición para ser recordados primero"


Y así, todo sigue..... extraño ello y aquello. Los olores de las casas perduran, el mío también. Los colores de la cocina son los mismos, yo estoy un poco bronceada. La comida de mi mamá sabe igual, ahora me gusta más.

Todo sigue igual.

El color de su cabello ya cambió tres veces este mes, la vejez no permite ser teñida.
Mi juventud me provoca ganas de llorar.
Mi hermana tendrá un bebé.

Pero la verdad es que todo está igual... el ciclo nos va acabando.

¿Qué punto tiene que mis recuerdos luchen si todo está igual? Más bien los voy a guardar en una cajita rosa y cuando tenga que teñirme el cabello mínimo 3 veces al mes, los sacaré y se los dare a quién quiera, los voy a regalar, porque al final, todo estará igual.

sábado, 21 de enero de 2012

El parque de la esquina

La verdad es que no quiero que me digas que amas, quiero que me ames.

Tenía ganas de ir al parque contigo. Desperté y quería eso, caminar en el parque y compartir un pan y un agua.

No quiero ir a un restaurante, implica muchas cosas; perder el tiempo en elegirlo, elegir una mesa con buena vista, elegir algo del menú en base a los precios (maldita vista hacía la derecha del papel membretado), comer platicando sobre la plática banal de la mesa de a lado, esperar al mesero con nuestro postre compartido y tolerar su cara de decepción cuando ha visto que no tenemos dinero para el 10 % de la propina, no quiero.

Tampoco quiero ir a una plaza, hay mucha gente y sonidos de cajas registradoras, hay niños con cajitas felices y mujeres que no toleran sus zapatos en busca de otros tacones más altos, no quiero sentarme en la banca donde tienes recargarte en la espalda de un desconocido.

Llévame al parque de la esquina y porfavor no me digas que me amas, sólo ámame.

martes, 17 de enero de 2012

La muerte joven








Si me muero quedaré flotando en tu memoria.

domingo, 18 de diciembre de 2011

hora de comer

A ella también la quiero.

Me voy por eso,la dejo por eso, la hago llorar por eso. Soy indiferente y fría por que la quiero, todos los gritos y huídas son para el vicio que creamos, más ella por que disfruta ese círculo, es más, lo ama. El vicio o el "bicho", como algunos le dicen, es sólo un pretexto, un pretexto para irme.

Pero a ella, la quiero.

Y soy egoísta para salvarla a ella y me voy para cuidarla de mi desde lejos y no le llamo para no arruinar su hora de comer y no le escribo para que pueda dormir tranquila y él, él está y a él si me dan ganas de escribirle, de arruinar su cena para que no pueda dormir pero no lo hago por que a ella si la quiero, y mucho.

Y la voy a lastimar más para que después no sienta nada y cuando yo la necesite, ella será indiferente pero sabré que ella me quiere, que a él lo ama pero a mi me quiere......


....y mucho.

domingo, 27 de noviembre de 2011

lacio sedoso

Hay momentos en los que sigo dudando si en realidad tiene mucha importancia ir al super y escoger un champú. Antes no lo hacía, iba y el que oliera bien, era el indicado, ahora me fijo en los tipos de cabello, ni siquiera sé cuál es mi tipo de cabello.... ¿Negro, lacio, aburrido?

Me salgo de bañar y sigo sintiendo el cabello igual, mojado y frío sobre mis hombros. No, no hubo ningún cambio.

Y ahora sólo estoy confundida; ¿si vale la pena fijarse en las marcas? ¿debería pasarme esas simplezas por los huevos? ¿Debería dejar de lavarme el cabello y ya?

Quizás debería fijarme menos en esos detalles y ponerle más atención a los grandes detalles, pero en estos momentos ya no influyen tanto en mi, antes era así, dedicada a lo grande, lo pequeño me valía madres, hasta que me di cuenta que lo grande está conformado por lo pequeño. Aunque a veces extraño ser tan valemadrista....extraño lavarme el cabello con el jabón para el cuerpo, extraño no bañarme en dos días.

Y ahora estoy limpia pero con un poco de frío.

domingo, 25 de septiembre de 2011

21 de septiembre.

La plática de los que venían detrás de mi en el pesero, la radio, el claxón, los gritos del borracho de afuera, mis manos sudadas, el recuerdo del café, el tiempo que avanza y regresa, avanza y se regresa, la hora cero y las luces rojas con blancas. Llegando a mi colonia por la amarilla y caótica esquina, el amigo que soy yo y él, es soy.

El teléfono que no suena y un regreso que deseo aplazar, el miedo y los nervios y el enlistado desordenado e impulsivo de una tarde cualquiera de septiembre, aún sin saber de qué año.